Tu cuerpo te espera

13:00

Muchas veces vemos una imagen y creemos que lo que se muestra, siempre ha sido así. Pero nosotros queremos mostrarnos tal y como somos. Somos personas normales, con las mismas inseguridades, dudas y miedos que tú. 

Con un pasado, con un comienzo en todo esto de la vida sana.

Hace unos años yo, Eli era de esas personas que podría considerarse sedentaria. Después de una larga infancia envuelta en la gimnasia rítmica, dejé de lado totalmente el deporte.
En el colegio, recuerdo haber sido la mejor de mi clase en Educación Física. Me encantaba y se notaba mi empeño y competitividad sana. Sin embargo después, el toparme con otros profesores, no me arriesgo a decir poco profesionales, pero si más desmotivadores y menos comprensivos en el instituto, obligándonos a realizar pruebas ilógicas y fomentando poco o nada el valor de superación de cada uno, dieron como resultado una total repulsión hacia el ejercicio físico.

Llegó mi etapa adulta y entonces, empezó mi relación con Héctor, profesor de educación física, curioso, ¿no? 
Cuando nos fuimos a vivir juntos, solo me pidió una cosa: que tan sólo le dejara una hora al día para entrenar. Que era su hora de escape, una hora para si mismo.

Al principio, la gente que opina sin saber, o personas sedentarias como yo era por aquel entonces pensarían a bote pronto: "Menudo vigoréxico" o "Vaya un presumido, cuanta importancia le da a su físico". Ahora me arrepiento. Qué gran error juzgar sin saber; sin conocer la realidad de las cosas.

Aún con esa opinión preconcebida y totalmente errónea que pasó fugazmente por mi cabeza, decidí que, ese espacio que reservaba para él, fuera de los dos; quise unirme a ese mundo, su mundo. Lo vi como una oportunidad genial, no sólo para estar más tiempo juntos, sino para ya de paso, volver a ponerme en forma. 

Con el tiempo, no sólo he conseguido eso, sino que finalmente he entendido esa verdad. La sencilla realidad que todo esto, no es cuestión de un físico, sino de un estilo de vida: el que deberíamos llevar todos.  Yo me pregunto, ¿Por qué no vemos claramente, que ofrecer a nuestro cuerpo, esa actividad, ese movimiento y esa energía vital, es mucho más natural desde el punto de vista evolutivo, que el dejarlo todo el día inactivo tirado en el sofá? ¿Por qué la sociedad, cataloga ese ejercicio diario como una mera obsesión por el físico, y no como una obligación moral que deberíamos tener hacia la salud y longevidad de nuestro cuerpo, y por consiguiente de nuestras vidas?


Vale, no vamos a ser hipócritas, si todo ello da como resultado un cuerpo bonito, armonioso y atlético, mejor que mejor. Ni siquiera por este lado, el ejercicio físico es cuestionable. ¿Acaso la mayoría de mujeres, no salimos de casa con nuestro rimel o nuestro brillo de labios? ¿Acaso los hombres no se arreglan la barba o se cortan el pelo como el futbolista de turno? ¿Y por qué el cuidar tu imagen, se acepta con normalidad en algunos casos y es criticado en el ámbito del ejercicio? 
Aunque nosotros no lo hagamos por ese motivo, hay que respetar la motivación que mueve a los demás. Reconozco que es una consecuencia que me gusta y motiva a dar más cada día. Y es que el cuerpo es así de agradecido, tú dale la actividad que demanda y te responderá con grandes resultados en el interior y en el exterior. 

Lo que pido, simplemente, es respeto; me gustaría no ser esa rara que prefiere ir un Domingo a correr, antes que salir de fiesta un Sábado por la noche. No que sea mi elección sana, un motivo para criticar mi manera de vivir, sólo porque el que emite ese juicio, no se ha atrevido aún, a calzarse las deportivas e ir a exprimir los límites de su cuerpo.


Por suerte, también he de decir que poco a poco, gracias a los medios, a las redes sociales, a los diferentes eventos o a simplemente a que se ha puesto de moda, la concepción de este estilo de vida, ha ido evolucionando positivamente. Cada vez es más normal tener una amiga runner o un amigo que se ha animado con el crossfit, o viceversa! Y me alegra, a la vez que me alivia. 
Porque gracias a mi pareja, se abrió ante mi este nuevo mundo, esta nueva vida sana, activa y plena. Y me da pena que esas personas incapaces de ver más allá, se lo pierdan sin darse la oportunidad de conocerlo. Es triste que se queden en esa imagen vanal de "Mujeres, Hombres y Viceversa", y no vean la realidad, los grandes beneficios que se encuentran al llevar este estilo de vida.
Un estilo de vida alegre, con retos, motivación, esas cosquillas en el estómago al empezar una carrera, esa sensación de superación al terminarla, esa libertad de ver como tu cuerpo ya no corre, sino vuela... 

En definitiva: Una vida que ahora, escogería sin dudar una y mil veces, puesto que es el único camino que conozco hacia la felicidad plena. 

El recorrido no siempre será bonito, te caerás exhausto; pero te levantarás con más fuerza que nunca. 
Insisto, el camino no siempre será bonito, pero te aseguro que será el correcto.


Ahora te toca a ti
El sofá sigue ahí, pero puedes quedarte sentado impasible, viendo pasar los mejores años de tu vida,
 o levantarte y salir a disfrutarlos al máximo.

decides. Tu cuerpo te espera.

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