¿Cuánto por el cuerpo que deseas?

8:00

Cuenta una curiosa historia que un día había, en un pueblo de montaña, un grupo de niños que gustaban de colarse a jugar al fútbol en la finca de un señor mayor, una finca con unos enormes terrenos donde poder hacer verdaderos partidos.

Obviamente a ese señor, un poco cascarrabias no le hacía mucha gracia el que ese grupo de muchachos se colaran en su propiedad durante horas todas las tardes, pues además de perturbarle su descanso, destrozaban sus cosechas.

El señor, harto de que los jóvenes se rieran de él tras abroncarles cada tarde decidió un buen día hablar con ellos. Les propuso un atractivo trato. Inteligente él, les admitió que su presencia le gustaba porque le hacia distrarse mientras jugaban a la pelota, pues aquellos jóvenes le recordaban a sus 3 nietos, residentes en la ciudad. Por otro lado, su incesante ruido ahuyentaba a las aves y pequeños roedores que acudían a alimentarse de sus cultivos. Así que les dijo que ya que les gustaba ir a su finca, por los servicios prestados, les iba a pagar 10€ al día por cada tarde que pasaran allí. Los chavales, alucinando, aceptaron sin dudarlo, pues se sentían como verdaderos jugadores de fútbol, pagados por jugar a su juego favorito.

Un par de semanas después, el señor, de nombre Braulio, les llamó tras uno de sus partidos para decirles que se le había roto un tractor y que tendría que reducir su “paga” de 1€ a 5 € al día. Los chavales, aunque con cierto sabor agridulce, afirmaron que no pasaba nada, pues se sentían perfectamente recompensados a pesar de todo. 5€ eran 5€…

Las semanas pasarón, y tras otros 7 días, Braulio, les dijo que esta vez se le había estropeado el calentador de agua, por lo que arreglarlo le iba a costar un buen pellizco, y debía bajar su paga por jugar de 5 a 2 €. A los chavales ya no les hizo tanta gracia, y aunque algo molestos, aceptaron resignados la idea. Poco podían hacer ante esa situación.

Siguieron yendo, y tras otras semanas, Braulio de nuevo les afirmó que esta vez era uno de sus animales, su perro pastor, había enfermado gravemente y los gastos veterinarios le habían supuesto un verdadero palo en su presupuesto, por lo que ya únicamente podía pagarles 20 céntimos por jugar al día y solo de vez en cuanto… Ante esto los chicos, realmente molestos con el señor, declinaron la oferta de ir a jugar más a sus terrenos, pues sentían que su recompensa ya no era lo suficientemente importante como para ir a jugar cada tarde, con lluvia, frio y volviendo a casa de noche. Así pues, ambas partes se despidieron hasta más ver.

Braulio volvió a su sillón, a su tranquilidad, a sus siestas y a tener sus cultivos en perfecto estado. 
Su tactor, su calentador y su perro se encontraban perfectamente. 
Nada de lo confesado a los chavales era cierto. Pero consiguió su objetivo.

____________________________________________


Esta historieta sirve para haceros ver cómo es posible modificar la motivación extrínseca de una persona para la realización de cualquier actividad.

Ahora, imaginad que Braulio sois vosotros y que los chavales, son una sociedad que no hacen sino molestar constantemente vuestra paz interior en forma de mensajes sobre cuánto debes pesar, cómo debes sentirte o en qué talla de pantalón debes meterte. Esa clase de pensamientos y mensajes subliminales vienen a ti sin tu llamarlos, a cada maldito instante, en cada anuncio de televisión, en cada escaparate, en muchas de tus conversaciones diarias. En todas las redes sociales que te enseñan una milésima parte de la realidad que existe detrás de cada persona, que obviamente sube una foto obviando las inteminables horas de sufrimiento que hay detrás de un six-pack de vértigo o unas bonitas piernas.

Y como ese señor que eres, debes actuar exactamente igual para alejar toda esa clase de ruido de tu lado. Pero sé inteligente. No niegues la realidad. No puedes darle una patada a todo eso, porque obviamente va a estar ahí siempre, llamando a tu puerta y destrozandote tus pensamientos, perturbando tu paz interior. Combate todos esos cánones impuestos con la estrategia correcta.

Obviamente no puedes pagar porque todo eso vaya a ti y reducir la cantidad de dinero que das por recibir esos mensajes y contenidos del todo capciosos e ireales. Pero si puedes escoger el camino correcto, acudir a las fuentes buenas y escoger el camino de la salud por encima del placer inmediato, la pastilla de turno o la maravillosa dieta “x” que te hará meterte en esa talla en la que te dicen que debes meter pero que en ningún caso necesitas.

Claro que abogamos por el camino de la salud, pero efectivamente e insistimos, de la salud. No por dietas de 1000 Kcal y entrenamientos de intensidad extenuante. No abogamos por los no descansos. No abogamos por el comer sota, caballo y rey todos los días del año para conseguir un objetivo que te han ido poco a poco insistiendo que debes conseguir. ¿Pero tu lo querías? ¿O es que te han ido poco a poco comiendo el coco y resulta que necesitas tener ese Six-pack porque nos están enseñando que últimamente es el nuevo cánon de belleza?

Esto consiste en sacarte la mejor versión de ti mismo, no en perder tu originalidad y ser el plagio de alguien que verdaderamente no contemplas, ni compartes sus actitudes, y sin embargo te gustaria tener sus aptitudes.

¿De verdad quieres seguir contribuyendo a todo esto? Eso es lo que debes pensar. Pensar que el tener un pectoral enorme o un gluteo definido, te va a convertir en la misma persona que eres, pero te añade ese adjetivo calificativo, que en ningún caso es determinante y que en todo caso es pasajero.

Bien, ¿Y si lo consigues, qué? ¿Serás mejor? ¿Gozarás de mayor prestigio social o recibirás más cariño por parte de tus relativos? Sabes bien de sobra que la respuesta es NO, y que lo único que habrás hecho, será contribuir a que esos chicos sigan jugando en tu terreno. Págales menos, no lo merecen, por el camino, al igual que las cosechas de nuestro querido Braulio, se están llevando tu autoestima, tu salud y en muchos casos tu originalidad como ser humano.

Aléjales poco a poco de tu terreno con la inteligencia. Y si de verdad quieres que alguien juege en tu terreno, llama a los chicos que quieres a que juegen a tu juego favorito, a la hora que tu quieras. En resumen, si de verdad quieres ponerte en forma, saca la mejor versión de ti mismo. Pero a tu manera, con tus tiempos y con tus reglas. No tienes que tener un Six-Pack, no tienes que entrar en una 38 o tener unos brazos marcados. Tienes que mirarte al espejo y quererte más de lo que te querías ayer. Tienes que sentarte en tu sofá y no mentir. Tú no tenías el tractor roto, el calentador averiado o el perro enfermo. Aleja el ruido de ti. Si quieres ponerte en forma, ponte en tu forma, no en la forma que la sociedad quiere que tengas.


Por una vida sana, no por una estética insana.
¿Cuánto pagarías por alejar el ruido?

You Might Also Like

0 comentarios

Ahora te toca opinar, queremos escucharte!

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Like us on Facebook

Flickr Images

Subscribe