Half Marathon Madrid 2016

13:00

Hoy os saludamos con un post que estábamos deseando escribir... Y es que como la mayoría de vosotr@s sabéis, el pasado Domingo 3 de Abril, corrimos la Media Maratón de Madrid. Os recordamos que publicamos un post con un planning de entrenamiento para prepararla.

Pero hoy os contaremos lo que no aparece en los libros, la parte más emotiva de todo esto y lo que al final, es el sentido de todo.

Para Héctor, que ya ha corrido dos años seguidos la Maratón de Madrid, que se celebrará a finales de este mes, sirvió como un entrenamiento, pero por mi parte, esta carrera significaba un importante desafío, un auténtico reto y por qué no decirlo...
...un sueño




Mi amor por el running es reciente, y no siempre ha sido idílica. Soy de entrenamientos explosivos, por lo que la resistencia en largas distancias siempre ha sido uno de mis puntos débiles. Controlar el ritmo, la respiración, el desgaste físico y psicológico, ... Todos esos innumerables factores que influyen a la hora de convertirte en un auténtico corredor, siempre me han parecido cosa de super-humanos. De gente hecha de "otra pasta", Personas capaces de marcarse una meta y seguir hasta conseguirla sin parar, sin mirar atrás; sumando kilómetro tras otro sin rendirse, sin dejarse vencer por esa voz mental que te susurra o te grita que ya no puedes más.

Recuerdo mis comienzos, recuerdo odiar esa fatiga que me hacía sentir débil; recuerdo mis latidos acelerados y esa horrible sensación de presión en el pecho. Recuerdo maldecir el momento en el que Héctor me metió el running en la cabeza. Recuerdo decirme a mi misma que lo de correr no estaba hecho para mí. Recuerdo tirar la toalla.

Pero como he dicho muchas veces, correr es como todo: una experiencia. Y como una experiencia, puede ser buena o mala
Lo que no se suele decir y que para mí sin duda, es el secreto del éxito, es que tenemos la capacidad de convertir cada experiencia y cada momento, en lo que queramos que sea: yo quise que correr fuera para mí una experiencia positiva, buscando todo lo bueno que me podía aportar y yendo a por ello. Lo cierto es que todos tenemos ese poder, y cuando realmente somos conscientes de ello, entendemos finalmente que no tenemos límites.

Y entonces pasó. Recuerdo intentar correr en mi momento favorito del día, atardeciendo; cuando el cielo te regala una imagen maravillosa. Recuerdo cuando quise repetir, otro día, otro día y otro día... Recuerdo como conseguí controlar mi respiración, y encontrar finalmente un ritmo estable; Recuerdo como 25 minutos, se convirtieron en 30, 40-45, hasta llegar a una hora. Recuerdo cómo luego, pasé de medir por tiempo a medir por distancia, y recuerdo también cuando me animé a hacer mi primera carrera de 10K.

Conseguí que mi experiencia dejara de estar hecha de momentos negativos como al principio y evolucionara en una bonita historia de superación.

La admiración hacia Héctor y su constante apoyo, siempre han sido el combustible que me movía. No puedo negar que sin él, esto no tendría sentido.
Fue acompañarle en la maratón, cuando corrí a su lado en los últimos kilómetros para darle el empujón final, lo que me conmovió hasta tal punto, de querer vivirlo en primera persona. Sigo estando muy lejos de verme corriendo una maratón, pero también veía lejana la media, y aquí estoy, descansando aún las piernas de los 21 km recorridos.
Puede que la meta esté lejana, pero hoy estoy más cerca que ayer.

Hoy es un sueño cumplido, hoy me siento orgullosa de mi misma. Hoy soy uno de esos súper humanos que admiraba desde el otro lado, viendo desde la barrera cómo cruzaban la meta.
Y sí, cuando la crucé, lloré, me emocioné como si fuera una niña pequeña, la ilusión y el orgullo me inundaron por completo.

Gracias a una buena preparación, no sólo conseguí acabar la carrera en muy buen estado, sino que disfruté cada kilómetro, estaba cómoda, me sentí invencible y logramos incluso bajar nuestro tiempo.
Pero eso es lo de menos, incluso la medalla, aunque la luzcas con orgullo, es lo de menos.

Lo que te llevas para siempre es eso, la experiencia. Todas y cada una de las emociones que te marcan para siempre, que te envuelven y te dan alas para afrontar mil y una carreras más.
Por que yo, espero que al igual que tú al leer esto, he entendido que no tengo límites.

¡Nos vemos en la meta, corredores! :)

(Fotos tomada desde Brooklyn, skyline de New York en nuestro último viaje. 
Uno de los últimos entrenamientos para preparar la carrera)

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