El espíritu de un niño

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¿Por qué un niño, es feliz?


La vida es una constante búsqueda de sensaciones. Son las emociones que nos aportan las experiencias que vivimos, las que nos mueven hacia adelante. Y sin ese lado emotivo, la vida carece de sentido. Es ese espíritu aventurero lo que nos lleva a crecer, evolucionar y no dejar nunca de aprender.

Cuando eras un niño, te caíste mil veces antes de dar tu primer paso, pero no tenías miedo de volver a intentarlo por ese espíritu libre. Libre de miedos, de prejuicios, de posibles fracasos. En tu mente, nada de eso existía, nada te paralizaba, nada te impedía volver a intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo. Prueba a recordarlo, prueba a recordar esa liberadora sensación; revive experiencias de tu infancia, esos momentos clave que significaron un punto de inflexión en la historia de tu vida. Esos que te han convertido en la persona que eres hoy. En esos momentos, no había lugar para los miedos, simplemente actuaste.

Llega un momento en la vida de las personas, que el espíritu del niño que llevabas dentro, se va apagando. Su voz deja de gritarte que lo hagas, que hagas eso que tanto sueñas hacer, que realices ese proyecto que tienes en mente o que te atrevas a hacer esa locura imposible. En su lugar, llega algo que te frena, eso que llaman, límites. Es tu conciencia adulta la que habla ahora, avisándote de los peligros o inseguridades que te provocarían salir de tu zona de confort. Se plantan ante ti, unos riesgos o limitaciones, inexistentes más allá de tu cabeza. Esa cabeza que se ha ido llenando de miedos, que ha dejado de pensar en el presente como cuando eras un niño, para ponerte la vista al futuro, un futuro que no existe, que no te pertenece.


Lo que te pertenece es el hoy. Lo que puedes controlar es tu hoy
¿Qué quieres hacer? ¿A dónde quieres ir? ¿Qué quieres sentir? 
Esas preguntas, son tuyas ahora
Porque te diré algo que quizá nadie te ha dicho. Puedes hacer lo que quieras. 
Repítelo en voz alta. 
Puedo hacer lo que quiera, y… puedo hacerlo HOY

Si algo he observado en la humanidad por lo general, es que cometemos el error de buscar la felicidad futura, una felicidad que no es real, puesto que mañana será diferente. Mañana quizá no deseas lo que deseas hoy. Es por ello que la felicidad más allá del presente, es tan solo una ilusión, una quimera, algo que no existe. Y esta es una verdad que espero, te libere.


¿Por qué un niño es feliz? La respuesta es sencilla. Hace lo que siente, en el momento que lo siente. Ese es el secreto de la felicidad, y todos nacemos conociéndolo. Es con la edad, que se nos va olvidando. Nuestra mochila no solo se llena de experiencias vividas, sino también de esas piedras que hemos encontrado en el camino. 
Los niños sólo recuerdan lo bueno, rechazan lo malo. Pero con el paso del tiempo, las cosas nos van doliendo más, somos más conscientes de lo que nos rodea, de lo que ocurre en nuestra vida y su parte negativa, se va adhiriendo a nuestro espíritu, ese que un día fue libre de miedos.



Hoy te digo, que es momento de quitarte la mochila. Libérate de ella, da un paso al frente y abraza a tu presente. Haz todo aquello que sabes en tu corazón que te haría feliz. Te invito con estas líneas, a que vuelvas a vivir. Si amigo, porque si te quedas quieto, en ese mundo que has creado, en un punto en el que estás cómodo, pero desganado; estás en pie pero inmóvil, sin avanzar a ningún lado; sin esperanzas, sin ambiciones, sin ilusiones, sin esas ganas de vivir aventuras, de lograr metas, de alcanzar sueños… lamento decirte que aunque sigas respirando, en realidad estás muerto.


Rompe tu escudo mental y simplemente escucha a tu corazón. Ahí encontrarás a tu niño, ese que siempre ha estado ahí, esperando a que le volvieras a prestar atención. Es hora de salir de la burbuja que te has creado y seguir el camino de tu esencia; es momento de perderse para encontrarse, de cantar aunque no sepas, de bailar tu canción favorita dando saltos en la cama; de viajar a un lugar nuevo, o de visitar de nuevo el que te gustó tanto; de reencontrarte con aquel amigo que nunca olvidaste, de reconciliarte con esa persona especial, de dejar atrás el orgullo. Es hora de no planear tanto el tiempo, para darle significado a tu tiempo. Es hora de reír, llorar, gritar, es hora de amar, de decir te quiero, de ser fiel a tus sentimientos, de hacer lo que sientas y cómo lo sientas; de no imaginar una posible felicidad futura, sino de construirla sólidamente, cada día.

Es hoy, es ahora, es la hora… de vivir.


Saca el espíritu de tu niño, dale la mano y sin miedo, déjate llevar por él. Porque él sabe el camino, sabe a dónde quieres llegar y dónde encontrar tu verdadera felicidad.

Bienvenido al resto de tu vida.

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